¿Cuanto a de soportar un país, donde todos sus ingresos se despilfarran en migajas a la ciudadanía maltratada y discriminada por los gobiernos?, donde lo que sustenta esa “buena voluntad” dizque del gobierno es el mantener a la ciudadanía de escasos recurso parcializada a procesos partidistas y electorales hacia el gobierno de turno.
Y lo peor del caso es que el peor enemigo que tenemos, no son los gobiernos de vuelta, sino la falta de educación que poseen nuestros ciudadanos, la falta de conocimiento, que nos hace victima inmediatas de las ideas antidemocráticas de los gobiernos que empiezan a reaparecer en la historia Latinoamericana.
No hay que ser un profeta, ni tampoco un economista para vaticinar el futuro que le espera a los países donde se están implementando políticas de gobierno poco sanas para el progreso, donde el dinero de sus naciones se distribuye en maquinaria política social, para mantener las ideas férreas en un capitalismo de estado salvaje, utilizando así, los ingresos del estado, para ejecutar planes sociales característicos de los sistemas socialistas, puestos en practica en el pasado; estas estrategias se basan, como bien sabemos, en la distribución ínfima de los ingresos nacionales, en los habitantes mas desfavorecidos o no,.de la sociedad, bien sea a través, de becas, incentivos, subsidios, dietas, etc., etc., para así posicionarse en los años porvenires de los estados de la América empobrecida.
Precisamente de esta forma en ves de atraerlos al progreso nacional e internacional de los países, sucede todo lo contrario, con estas políticas sociales, alejamos más a cualquier individuo al progreso personal y libre en el desarrollo evolutivo de si mismo. Ya que lo hacemos cada vez mas dependiente del conocido cabeza del estado.
Consecuencias estas, nos producen una sociedad con desnutrición, ociosa, sin aspiraciones de nada, sin libertades, costumbristas, conformistas y estáticas, sin avance industrial, acelerando de esta manera la delincuencia en todos sus estratos, el desempleo, producto de la poca industrialización, la baja en materia de conocimiento hasta los niveles mas bajos de la historia, pudiéramos denominar esto como un periodo de oscurantismo, para cualquier estela de progreso en materia productiva de la naciones; ya que todos los elementos institucionales que conforman estos estados están dirigidos al fortalecimiento del castrismo de los habitantes que conforman el país.
Pero cuanto a de soportar un gobierno en estas circunstancias, la historia nos dice que mucho menos de un siglo están dispuestos a soportar las ciudadanías de estos países, y en algunos casos tan solo un par de décadas, y hasta menos cuando el círculo de oportunidades de salida a la crisis nacional se cierra cada vez más.
Ya no es un empleo el que puede solucionar la crisis social de estos países, ya no son ni siquiera, en el mejor de los casos, un puesto privilegiado en el colapso de gobierno, sino las libertades con las que inherentemente nace la persona, liberta de decidir en igualad plena, cual es el camino que desea para si y para su país, por supuesto que en igualad de condiciones, pero en la libertad de escoger sobre el curso de su desarrollo en la historia nacional de los países.
Cuando en vez de estar sembrando la riqueza que nos producen nuestros muy demandados recursos naturales, preferimos gastarlos en lo que nuestros gobiernos llaman distribución equitativa de la riqueza nacional, cuando es más que indiscutible, que ni es equitativa, ni aporta ningún progreso a los beneficiados, o conciudadanos que conforman los pueblos de Latinoamérica; sino todo lo contrario nuestras economías cada vez se deploran mas.
Ya esta mas que explicado que los estados megalómanos están en vías de un irrefutable fracaso, y todavía nosotros insistimos en la ciega y sórdida creencia de que los gobernantes se pueden hacer cargo con sus políticas centralizadoras del poder de todas las necesidades de la ciudadanía en sus estados; lo cual es absolutamente falso y descabellado, ya que esta circunstancias nos atrasan mas de 200 años de historia de construcción ardua de la democracia idealizada por los filósofos y políticos de las viejas repúblicas de Atenas, Roma, y Francia; sumergiéndonos de esta manera en el estado mas vil y servil de las monarquías del pasado, disfrazadas por estas épocas modernas, con el traje de un nacionalismo y amor a la patria alterado y excitado por la frustración de la ciudadanía.
Hemos dicho, y no nos cansaremos de repetir que en la libertad de escoger y de decidir, y en igualdad de condiciones es donde se yerguen, se encumbran las naciones hacia su verdadero papel en el planeta, la evolución armoniosa de sus conciudadanos a la superación.
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