LA MUJER

La mujer, símbolo universal de la fecundidad, estas líneas son dedicadas a las madres de todos los dioses, sacerdotisas de todos los hombres, debería de ser esto, una poesía, en vez de un testamento, pero no tengo otra, ya convertido en escritor me decido a describir a su majestad.
Ella, el eterno femenino es el epítome del universo, de todo lo que existe, material e inmaterial, a ella la inmaculada perfecta, debemos todos los giros y giros en la rueda de la vida, es como el beso del amor y la muerte a la cual sucumbe el universo.
La dadora de la vida y de la muerte, ella es luz y sombra de todo lo que está, nada absolutamente nada pudiera existir sin la presencia de la divina esencia femenina. Cuantas guerras, cuantos amores, es como una sonrisa en mis mejillas, un suspiro, una caricia, un beso de esos que saben… a vida.
La mujer, no he visto revolución autentica que no sea propiciada por el fulgor femenino, por esa pasión que solo ella es capaz de crear.
Hoy en día ver sus miradas tristes y vacías me hace preguntarme ¿donde están los hombres? que no han girado la mirada a la divina compañera de todos los premios.
Ellas son el ancla, la fuerza, y el impulso hacia todas las proezas, no hay paso del hombre que no sea para conquistarla a ella. La historia del mundo esta escrita con fuego que brota de las profundidades femeninas.
Es ella, el eje donde gira el mundo, la economía, la política, la religión, los secretos más entrañables, la ciencia, el arte y la filosofía, sin exageración alguna, todo gira entorno a ella.
Unos de los errores imperdonables que a cometido esta raza de “machos” es no descubrir el papel que representa la mujer en la sociedad, es precisamente esto lo que a desequilibrado la balanza y la a puesto al servicio del error.
Su caminar, su andar, ni el mas elevado de los dioses a podido no mirar cuanta belleza están dispuestas a entregar. Pero no se nos debe olvidar algo los de esta clase, que son un misterio que solo los más osados habrán develado.
El individuo y por consecuente la sociedad, harán una era esplendorosa, si el hombre se abocara a la búsqueda de este gran misterio, que ellas guardan en su regazo, da lastima como se desperdicia la vida en un soplo.
Unos cuantos minutos no son suficientes para tanta voluptuosidad que ellas están prestas a entregar, pero no olvides el látigo de la voluntad que te harán despertar.
Su tez, sus ojos, sus labios, vestidos e iluminados cabellos, junto a su corazón apuntado por sus calientes manos, son un misterio, una clave que te invita a entregarte en cuerpo y alma al fuego interior.
No tendría sentido nada, en la existencia, sino no fuera por la reunión de su divina presencia, insertar este valor en la sociedad serviría de equilibrio a la masa planetaria.
Son ellas las únicas que pueden levantar una civilización del caos donde se encuentra la nuestra, es lamentable haber olvidado esto.
No hay arte en la tierra y el universo que no evoque el concurso de la mujer, el complemento perfecto del hombre.
Su trono, es la paz, su cetro es la confianza, su corona la fe y su corazón es un fuego iluminador que abraza todo su cuerpo como si todo en ella fuera un enigma, cuantos cantos, poesías, pinturas y estructuras son dedicados a su divina providencia.
Si los países del mundo fueran gobernados políticamente por la mujer de seguro acabaríamos con tantos conflictos en la sociedad, en especial en los países latinoamericanos, ya que es bien sabido que en esos lugares impera un funesto machismo que no nos deja avanzar hacia el progreso de esas naciones.
Ha llegado la hora, de que todas las mujeres del planeta se unan en un mismo coro: paz, progreso, respeto, y libertad, tomando la antorcha de la independencia e iluminando al mundo, dirigiéndolo así hacia las cúspides más altas de la civilización que aun espera.
Mujer en ti confiamos, el futuro de esta raza se encuentra en ti, solo debes decidir ser la palanca que mueva al mundo hacia la paz, la cumbre del anhelado sueño del hombre que desea despertar.

No hay comentarios.:

VISITANTES EN LINEA