Hoy paseándome por las calles de la ciudad, pude darme cuenta de cosas que había escuchado, pero que aun no experimentaba por experiencia propia; conocí a un niño de 11 años, de la etnia wayúu, muy notorios en esta zona del caribe, aunque esto no es lo relevante, pudo haber sido cualquier otro, incluso yo, con una mirada cándida, y activa, el cual lleva como nombre Emilio. Llevaba yo, unos libros de filosofía , y me conmovió verlo rendido de sueño, en el autobús, cuando despertó, le pregunté que si estudiaba, porque me daba una clara impresión de que trabajaba, o mas bien mendigaba, en el centro de la ciudad, y no le da el tiempo, ni el apetito para ir a la escuela, y mucho menos en las condiciones en la que viven él y su entorno familiar, él me respondió que no estudiaba, aunado a esto, le pregunte que si tenia amigos , lo cual también me dijo, que no, que solo hermanos, y que tampoco estudiaban, me interesa mucho saber sobre este caso, y le pregunté que si sabia leer y escribir, a lo que muy sencillamente dijo no, ahora nos preguntamos,¿Es este infante, la representación de millares de niños en los barrios de Venezuela y Latinoamérica? que viven casi de forma aislada de la sociedad citadina, sin amigos y sin posibilidades de progreso, no solo ellos sino que sus próximos hijos también, y peor aun los hijos de sus hijos muy probablemente; espero estar exagerando, y que sea el tiempo, el que nos diga lo contrario.
Muchos dirán, esos no son hijos míos, busquen a sus padres y los corrigen a ellos, otros que mas se le hace ahí los puso Dios, y otros se harán la vista gorda a esta realidad que nos aqueja a todos, lo seguro, es que mientras no tomemos cartas sobre este pequeño, pero fundamental aspecto de la sociedad, no podremos nosotros, ni nuestros hijos o generaciones de relevo, impulsar a nuestros países al progreso que nos exige este siglo XXI, que nos reclama el umbral de este tiempo.
Todavía por esta fecha creemos que estando bien nosotros, estarán así igual de bien, las generaciones que nos preceden, pues nos equivocamos constantemente en pensar esto, ya que eso de estar bien nosotros, o mejor aun, nuestro pequeño núcleo familiar, se resume simplemente en pan y comodidad hoy, así como, hambre y necesidades mañana para las generaciones que irremediablemente se nos aproximan.
Hoy fue un Emilio y muchos mas, mañana pueden ser tus hijos o nietos, incluso tú, por lo de ser un analfabeta funcional, y pensar que nunca hicimos juicio de nada, por corregir esta situación que nos embarga a todos la conciencia.
Prosiguiendo con el relato del niño, yo le hice el feedback de que él no podría saber leer y escribir, pero que tenia algo a su favor, que sabia hablar dos idiomas, cosa que muchos no poseemos, y que incluso se nos hacia difícil, esa cualidad, a lo cual él, muy risueñamente asintió con una sonrisa; el me decía con palabras entrecortadas, debido a la timidez muy natural de su condición desfavorecida por carencias económicas de él,y de su familia, y de infante, como naturalmente lo es, me expresaba lo difícil, que era para él estudiar, evidentemente sabía la desnutrición que presentaba en su cuerpo. Y me pregunto ¿donde están los programas sociales de los que tanto se jactan los gobiernos?, ¿Porque no llegan a esos niveles de pobreza?, ¿O simplemente es lo que sencillamente parecen ser, campañas políticas? Para nadie es un secreto de que el niño, es la piedra angular del conocimiento, y este a su vez del progreso de las naciones como bien nos relataba Rousseau en su obra “El Emilio” obra como estas consideradas hoy día como una utopía, para sencillamente los que, a través, del tiempo quieren salir del paso y no entrar en profundidad de donde radica el problema. Yo les voy a dar una pista, en la hipocresía de lo que realmente somos, eh ahí, él problema, en no reconocer el estado caótico de humanidad, donde nos encontramos; y me disculpan la insistencia.
Mientras que hay unos que se escudan peor aun, que quieren obviar todo tema de asunto social, o mas bien digamos, político, por el hecho de que se hacen denominar simplonamente apolíticos, como alguna vez escucharon en sus vidas, y ellos repitieron sin reflexión alguna; que cosa tan baja, pero así somos, en un santiamén, donde solo queremos salir del paso, bien sea por lo egoísta que somos ,o por lo cobardes, o por no entrar en cuestiones que nos puedan comprometer, siendo este, la educación, un asunto que nos compete a todos, el cual es, el conocimiento, el presente y futuro que nosotros nos estamos construyendo, día a día, como individuos, país y continente al que representamos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario