Época simbólica donde se celebra el nacimiento del cristo cósmico, es histórico en todo el mundo occidental la tradicional ceremonia.
todos los cultos occidenatales celebran el nacimiento del Cristo, es un deleite escuchar el sonar de los pajaritos de forma muy particular, el aire decembrino inunda toda la atmósfera haciendo unos contrastes en la naturaleza que sensibilizan al mas frió de los humanos, uniéndonos en armonía a cada uno de los cristianos en una sola religión asequible, la religión del perdón, del amor.
Decir navidad es decir Cristo, nacimiento, esperanza, alegría, nostalgia, y algunos se preguntan porque la navidad se presta para los actos mas bacanales, y llenos de odio en el ser humano, porque mientras unos se abrazan, se dan la mano, otros se odian al nivel de no quererse mirar ni siquiera al rostro, y la respuesta es muy sencilla, por el hecho de querer luchar contra ese sentimiento superior el cual representa el nacimiento del cristo, el cual es el amor, la verdad, lo imperecedero, lo que nunca cambia.
Podrán haber miles de religiones pero existe una sola fuerza que las mueva a todas, y ha cada uno de sus miembros, y es esa fuerza la que se conoce como Él Cristo, y digan lo que digan los distintos postulados de las religiones del planeta, sólo hay algo que nos une,y es el elemento amor el que sirve de conciliador de unos y otros.
Cristo no es un nombre, como se ha pretendido dar a conocer por las religiones modernas; es éste una de las fuerzas, de la energías donde giran todas las religiones del planeta, y es esa fuerza la que impulsa a todos los seres humanos a nacer en verdad y en justicia. Mientras esa energía no termine por renacer en cada uno de nosotros, será imposible transformar las circunstancias externas que nos afligen, que nos debilitan, y nos entristecen a veces de forma vergonzosa ante nuestra consciencia.
La navidad representa el drama cósmico que debemos encarnar cada unos de los seres humanos del planeta, ver como el astro sol, representación cósmica del cristo es circunvalado por las distintas constelaciones del cinturón zodiacal es precisamente lo que debemos hacer cada uno de los humanos de forma heroica, soportando de momento en momento los diferentes procesos transfigurativos del cristo íntimo, es ésto un verdadero acto sobrehumano de magnitudes cósmicas.
Hay tantos soles en el cosmos, como cristos en la tierra, y negar este axioma es negar la libertad del Cristo Cósmico de manifestarse en cada unos de los seres humanos de manera energética.Es iscuetionablemente reduccionista encasillar al Cristo en tan sólo un personaje historico. Es la navidad la que nos invita a atravesar por las distintas estaciones del año de forma victoriosa como lo hace el Cristo Cósmico año tras año.
Cristo es una fuerza, una energía cósmica, que nos invade a todos la conciencia y es precisamente en las navidades cuando ésta fuerza, éste principio, le redarguye la conciencia al anti-cristo que duélale a los mojigatas llevamos dentro; es el anticristo, el odio, la envidia, el anteros, la lujuria, la ira, los celos, la gula, el adulterio, la chismografía y los distintos sentimientos y elementos indeseables de venganza, guerra, reconcomio, entre y dentro de nosotros.
Cristo a demás de ser un principio es una jerarquía que pocos hombres en la tierra logran alcanzar, mas no por eso queremos decir que exista un solo ungido por esta energía cósmica en el planeta; lo cierto es que la humanidad ha tenido varios Mesías que han venido a la tierra con la única misión de entregar el conocimiento cósmico y universal libre de mancilla que pueda oscurecer la luz de la verdad.
Cuando el cristo renazca en cada uno de nosotros, como el niño en el pesebre ese día seremos libres de todo acto inhumano que pretenda someternos a la más férrea ignorancia que nos invade la conciencia, dirigiéndonos, de ésta manera, como ovejas al mismísimo infierno de la esclavitud de los diferentes elementos anti- crísticos que lleva el hombre dentro.
ALBERT E. GEOVO L
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