Antes de comenzar a hablar de la democracia, vale la pena citar las anécdotas bíblicas del drama de Cristo, especialmente de los acontecimientos previos a su crucifixión; para ese entonces es bien sabido que la democracia no aplicaba en el Imperio Romano, pero es de saber que según las escrituras (Evangelio del Apóstol Mateo) al momento de enjuiciar a Jesús, se pidió por orden del Procurador (gobernador) Poncio Pilatos, que se tomara una decisión final, respecto al acusado de blasfemia y agitador social por parte del Sanedrín(Consejo y Tribunal Supremo de los Judíos), con lo cual se resolvió todo, con una acción muy recordada por la humanidad; Pilatos se lavas las manos y apela a un principio que quizás él no conocía con este nombre, pero en la actualidad se le conoce como una primicia desviada de la democracia, destacada como el “gobierno de las mayorías” donde estas mismas van a privar a los derechos individuales de las minorías.
Todos sabemos lo que sucedió después, las mayorías escogieron entre el Nazareno y el Ladrón Barrabas, a éste ultimo, para liberarlo por considerarlo menos perjudicial para el gobierno de aquel entonces, toda una estrategia política, para un asunto social.
La solución fue aplicar el gobierno de las mayorías, para desplazar los intereses de las minorías que estaban emergiendo, y como resultado enjuiciar a la verdad, y escoger a Barrabas como alternativa.
De igual forma, les asegururamos que sucedería por estos días, y peor aun, si nos pusiéramos a elegir de seguro que volvemos a crucificar a la verdad, justicia y libertad del ser de los pocos.
Por esta época en el mundo y especialmente en Venezuela, es difícil hablar de democracia, cuando nos deja mucho que pensar la división de los poderes de la administración publica de la cual carecemos, donde es muy fácil apreciar la no existencia de contrapeso en la balanza del poder público nacional y ingerencia excedida del poder ejecutivo con respecto a los otros poderes existentes, en nuestro país ( legislativo, judicial, ciudadano, y electoral ) que es este ultimo, el poder electoral imprescindible para activar en cualquier república un sistema democrático, ya que sabemos, que éste es el que nos va a permitir elegir, a quienes se van a responsabilizar por el estado, y esto también se encuentra en duda, por estos lugares de las Americas.
Es de saber que la democracia es un estado de conciencia de cada unos de los ciudadanos que conforman una república; también, debemos destacar que en ellas, las democracias, existen una amalgama de principios y valores espirituales, legales y morales conservados y desarrollados en el tiempo por las ciudadanías populares del mundo.
En todo sistema democrático, existen varias facetas, como: la soberanía popular, los derechos, deberes y libertades fundamentales dispersos en la carta magna, la tolerancia, el respeto, la justicia, la igualdad, y la libertad, que se deben garantizar en el ordenamiento jurídico del país, como parte esencial y orgánica que se le conoce como contrato social entre ciudadanía y estado.
De no funcionar este engranaje de principios, de seguro podemos decir; que no existe democracia. Sino cualquier otro sistema político de dominación, bajo los nombres, facetas, tácticas y estrategias que sean pertinentes para hacerlo así.
También es bien sabido que estos sistemas de dominación activados por este tiempo, son una clara reminiscencia de las temibles monarquías despóticas del pasado, que tanto daño le hicieron a la colectividad en su tiempo, los beneficiados en estos regímenes siempre serán muy pocos, lo demás, es pan y circo para el pueblo.
Y todo por culpa de la falta de consciencia de ser y preparación académica en la que nunca se invirtió en nuestros países, ya lo hemos dicho y no nos cansaremos de expresarlo, el enemigo del pueblo no son los mandatarios, sino la ignorancia y el conformismo desmesurado que construimos en nuestros países.
Los Editores.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario