Recordemos a esos grandes oradores del ágora de los griegos, egipcios, babilónicos y fenicios con la vestidura de los sabios llevada encima como adalid de los grandes maestros dirigidos hacia la corona del eterno ser que nos arropa con su sabiduría.
El abogado es una de las profesiones más antiguas de la humanidad al lado de los oficios religiosos. En el mundo y el universo todo está sujeto a leyes, leyes para subir y leyes para bajar, bien saben los pensadores que primero se es filósofo antes que cualquier otro personaje útil para la convivencia entre los hombres.
Se podrá pensar ya para esta época, que no es necesario los oficios del abogado, mas se estaría en un error de concepción de la profesión, un abogado no se encarga únicamente de ser un operario de la ley como suponen los neófitos de las ciencias jurídico políticas, sino que la mente del abogado está preparada para diseñar leyes y reglamentos en todo lo largo y ancho del mundo que lo rodea, desde la familia hasta los instrumentos más complejos de organizaciones sociales; como lo son las repúblicas.
Una de las causas del caos donde se encuentra los sistemas políticos, económicos y sociales esta en el hecho de haber desestimado las leyes como ciencia en las distintas organizaciones de la humanidad. Al violar una ley se atenta contra una serie de resortes y dispositivos que activan toda una cadena de consecuencias que atentan automáticamente con el orden social del mundo.
Se debe entender las leyes como principios y axiomas universales, sin caer en fundamentalismos absurdos, ya que una ley superior siempre lava una ley inferior, el problema esta cuando por causa del ego, el hombre se implanta leyes ilegales, que frenan el libre desenvolvimiento de la naturaleza y por lo tanto no son dignas de ser obedecidas y preservadas por los hombres.
Ciertamente la profesión del abogado esta degenerada por esta época, y no es casualidad esta singularidad, ya que la humanidad está viviendo su proceso mas entrópico en la historia conocida por el hombre, pero recordemos que hasta esto es una ley, conocida como la ley de la entropía, capaz de degenerar cualquier elemento para reducirlo a su mínima expresión que es la esencia misma de la vida.
Cuentan las escrituras sagradas que el cisma más grande del hombre se presenta cuando el hombre transgrede las leyes universales que se expresan desde los que consumimos o respiramos, hasta nuestra conducta frente a los eventos externos que nos atañen como seres temporales.
El jurista y abogado debe ir dirigido a formar leyes solidas, acopladas a principios universales de equidad, mirando siempre la posibilidad de evolución de los seres humanos y no encuadrarse a postulados adversos al desarrollo humano, de lo contrario se está a expensas de morir en la profesión sin ningún fruto valioso que aportar a la humanidad.
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