En el día de hoy un ciudadano, que hace 3 años se abocaba a registrar una organización política; los procedimientos burocráticos del Estado impidieron con toda una ola de arbitrios que recaen en la decisiones de una persona funcionarial que desde el centro de la nación trabaja a los intereses del sistema totalitario. hace una reflexión, que espero sirva de avizor y precedente a los interesados en conocer y hacer valer la Garantías de sus Derechos y Libertades individuales, propias de las sociedades abiertas y libres.
Es cierto que es una larga historia, necesaria y prueba de los aconteceres de éste régimen y no cabe la menor duda de cualquier régimen. Este gobierno se hace llamar democrático, manteniendo ciertas formas como legitimarse mediante procesos electorales, pero en la práctica es autoritario. Está es la historia de la Venezuela de hoy, la Venezuela de ayer, y la que seguramente en base a los indicadores señalan, la del mañana. La Venezuela Socialista.
El sistema de justicia, está hecho a la medida del Gobernante, de tal manera que resulta imposible ejercer cualquier denuncia contra el sistema de justicia, ya que se ampara en el aparato legal y en todo el sistema de justicia obediente a las directrices del gobernante, llena de atropellos legales, donde es frágil el debido proceso por la interferencia en todos los poderes. Como resultado tenemos a una población rendida a los mandatos de un sujeto violador de Derechos y Libertades ciudadanas.
En Venezuela tomar el riesgo y el valor de denunciar al Estado por hostigador y (amenazante de la vida) en el más critico de los casos por hacer valer la garantía de Derechos y Libertades individuales, resulta francamente de máxima exposición y peligro para la salvaguarda de la existencia y el patrimonio del ciudadano.
Son pocos los ciudadanos que han tenido el valor de enfrentarse al sistema de justicia sesgado del régimen totalitario, llenos de grandes convicciones de paz y libertad y en honor a ellos y a los miles y millones de personas que guardan silencio se escriben estas líneas, y muy especialmente van dedicados a los niños que aún no sospechan ni comprenden lo grave que es vivir en un sistema donde no existe Estado de Derecho, sino que se habla de derechos siempre y cuando no afecten los intereses del régimen totalitario y sus jerarcas.
Salir de la dictadura en Venezuela, parece tener sólo una salida, las fronteras. Venezuela sumida en un largo y oscuro túnel que no se le ve aún salida, se sostiene no en una Democracia amenazada como dicen algunos, sino que en una nación sin democracia, sin Estado de Derecho, sin instituciones que sirvan de peso y contrapesos al poder del Gobierno Central, con escasas libertades, ya que se evidencia que todos los poderes e instituciones del Estado están para y por el servicio y sostenimiento del autócrata y el modelo que lo ampara.
El país sumido en una vulgar dictadura. Sin nada que quitarle o agregarle, pero la generación que la padece no le hace frente, sino que, cómodamente se alía al régimen, sin importar el costo moral, ético, material, e incluso espiritual que ello represente, pero esa es la verdad se acomodan unos, agrediendo a ciudadanos que intentan esclarecer, abrir salidas, y desmontar este tipo de régimen.
El sistema de justicia, lleno de gente que no tiene el más mínimo respeto por las leyes, principios universales y eternos del Derecho, sino que de forma baladí le dicen a los ciudadanos “nos regimos bajo un ordenamiento jurídico y una constitución que aunque parezca injusta esa es la que tenemos, y a esa nos debemos”, sabiendo de antemano las injusticias que comete estos en nombre del Estado contra cualquier ciudadano.
Ya en todo el sistema de justicia, es normal, escuchar comentarios de forma irónica por parte de los abogados como estos: “señor vaya, espere que le peguen un tiro, viene y denuncia, o esta otra que es mas técnica y es típico de los trabajadores de la fiscalía (Ministerio Público) ante las denuncias contra los arbitrios del gobierno: “sabemos que el hostigamiento o la amenaza de muerte es un delito tipificado en el Código Penal, pero recuerde o sabrá usted que los delitos penales son personalísimos, y si no, señala un actor del hecho que usted denuncia, no podremos hacer nada”. Si usted fuera una de esas personas con conocimientos del Derecho u abogado, le diría, ¿y si esas amenazas provienen del Estado, en éste caso del Gobierno?, ellos le dirían, “denos un nombre para procesar su denuncia, por que de lo contrario no podremos hacer nada”. Lo cual resulta el colmo del solapamiento a la Dictadura y los distintos mecanismos de cercenar los Derechos Humanos.
Además, que usted como denunciante se expone a la segregación y automáticamente al seguimiento de su persona, incluso a que le pinchen el teléfono; lo cual no es nada nuevo, ya que cualquiera que denuncie un hecho de hostigamiento, ha tenido que vivir con esa pena a cuesta en sus hombros, sólo por pensar y tener convicciones de verdadera ciudadanía, opuestas a las que el régimen implantan con su fuerza y su demagogia hacia la población que poco a poco se subordina con mas sumisión al régimen.
Esto es sólo una prueba de lo vulnerable de la existencia de las personas en éste y cualquier régimen similar al que se vive en Venezuela. Lo que pone a la ciudadanía en el sometimiento de una vulgar Dictadura similar a la de Libia, Cuba, Zimbabwe, Irán, Siria, y el sinfín de países donde son fácilmente vulnerados los Derechos Humanos con el objetivo máximo de sumisión al modelo autocrático o totalitario de gobernar.
Para que cualquier venezolano común salga del país debe hacer proezas parecidas a las que haría cualquier cubano para salir de la Isla. Es el mismo modelo con personas distintas. Lo más triste y estupefacto es que es la misma ciudadanía que va a la universidad la que se presta para el juego de la dictadura de disponer de la vida, del pensamiento, deseos y voluntades libres de cada una de las personas.
Venezuela, hoy por hoy la pudierais comparar a unos de eso métodos de ejecución que le aplican a los procesados para llevarlos a la muerte, pero esta no es cualquier muerte, sino que es una muerte por partes. Muy lentamente que tarda años y generalmente la existencia completa de una persona tal como sucede en cualquier régimen totalitario, donde muere toda una generación a manos de la injusticia del régimen o el (hampa), mafias organizadas y el gobierno sigue siendo el mismo.
La Venezuela de hoy es el país donde se perfeccionan y cambian los métodos de cercenar los Derechos y Libertades ciudadanas por otros, quizás mas sofisticados y procedimentales, pero el resultado siempre es el mismo. La dictadura. Con la aparición de métodos nuevos y el perfeccionamiento de los existentes, han estado presidido en estos tiempos por la clara elección de uno de los términos de la disyuntiva con que han tenido que enfrentarse siempre cada unos de los funcionarios al servicio del régimen, siendo victimas y verdugos a la vez del modelo que hace sufrir sin hacer morir o hacer morir sin hacer sufrir.
El espectáculo de controles y violaciones de los Derechos Humanos y las Libertades ciudadanas que ofrece éste gobierno de corte socialista, no permite el más mínimo optimismo, por mucho que, los representantes o partidarios del régimen de cada uno de las naciones bajo éste tipo de modelo de Estado cerrado, se empeñen en hacer creer a la opinión pública nacional y muy especialmente a las instituciones, países y organismos internacionales, que pueden sentirse orgullosos de contar con los procedimientos más loables de defensa y garantía de los Derechos y Libertades Ciudadanas y que estos modelos son por excelencia los más inofensivos y seguros en el respeto y la garantía de los principios universales del Derecho.
No se podría pensar que los métodos dictatoriales de gobernar han desaparecido de Latinoamérica. Ni que su aplicación, por cualquier método que sea, haya cesado definitivamente. Se sabe que dichos controles que increpan los sistemas totalitarios son anti-constitucionales, haciendo uso de extensos ordenamientos jurídicos y cartas constitucionales maleables al modelo que en materia penal, civil, económica y política esgrimen los gobernantes que se alían a estos sistemas de sociedades cerradas para instaurarse en el poder indefinidamente hasta que la muerte los separe, e incluso después de su muerte suceder el poder a cualquiera de sus retoños, familiares o acólitos más cercanos tal como el absolutismo de siglos pasados..
Se hace énfasis en lo explicado arriba diciendo que en las naciones como Venezuela donde se instauran sistemas cerrados que obstruyen la libertad, resulta imposible denunciar al Estado por atropellos y hostigamiento de los Derechos y libertades Ciudadanas, colocando la existencia de las persona en un nivel de vulnerabilidad extrema, es decir, donde la vida no vale nada, especialmente para aquellas personas que se ocupan de hacer sentir y valer las garantías de los Derechos Humanos y libertades Ciudadanas
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