La
situación es lamentable, además de una tristeza sin igual, el país destrozado,
la familia desintegrada, la educación en su peor momento junto al sistema
educativo que pasa a ser uno de los peores de la región, debido al hambre, la
desnutrición y un programa educativo instaurado por el régimen central.
Parece
mentira, pero parece que fue ayer que los venezolanos gozaban de una de las
mejores alimentaciones del mundo, con su arepa tradicional y el pabellón
criollo que era un referente culinario de Venezuela, eso sin mencionar, la
leche y la miel de estas tierras, las
cachapas, el majarete, los manjares, los
dulces de lechosa, y toda clase de frutos y alimentos que se maceraban en el
abundante azúcar que existía en todas las casas del país.
Pero
llego el día que la desgracia ha pisado los hogares de Venezuela, los más
valientes se refugian en Dios, por otros lados los intelectuales de izquierda,
que los tenemos en la farmacia, se refugian en sus distintas escuelas del
pensamiento dialectico materialista, encontrándose también una gran masa de la
población que ignora estos extremos y simplemente viven con el día a día
buscando de que generar ingresos económicos para alimentarse, y así sobrevivir.
Lo cierto
es que las masas van de un extremo a otro, de debate en debate, critica tras
crítica, sólo que hasta ese escenario empieza a hacerse cada vez más chico, ya
que el régimen central, de forma sistemática ha cortado las vías de
comunicación, encargándose de eliminar los espacios de comunicación, y
conversación donde los ciudadanos
exponen las diferentes ideas.
Los
empleados políticos cada vez son menos eficaces es direccionar la nación, los
más aventajados ya tienen gran parte de sus finanzas fuera del país, lo que
resulta inteligente ante un régimen totalitario como el que se erige en
Venezuela, los menos superados en términos económicos se encuentran en la
nación trabajando por darle curso al desarrollo civilizatorio, como su
principal opción, que gracias a la
democracia, al capitalismo y su desarrollo de sistema de libertades económicas
y políticas en el que se encuentran naciones desarrolladas tecnológicamente en
el mundo, para bien de toda la sociedad pueda lograrse en el país.
En
verdad, verdad, hemos sido engañados tras los avatares de la historia, se no
dijo desde la educación inicial que un 5 julio de 1811, se consigue la libertad
de los venezolanos del yugo de potencias extranjeras, más la realidad es que el
modelo centralista del cual nos libertábamos nunca fue abolido, prueba de
ellos, es que nuestra carta magna hoy en pleno siglo XXI se mantiene más
vigente que nunca el modelo centralizado del poder.
Y
por si pareciera poco, son pocas las direcciones políticas que se encargan hoy
por hoy de abolir esas resultas de aquella independencia del siglo XIX. Es por
ello que invitamos a los venezolanos a mirar con buenos ojos a todas las ideas
que vayan en abolir las cadenas del centralismo para así erigir un auténtico
sistema de libertades políticas, civiles, y económicas de una República Federal de sistema
parlamentario que desarrollen a Venezuela y su población de una vez por todas.
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