Lo que no se dice en Venezuela

Con el pasar de los años, las distintas nacionalidades de los países a las que escapan la gran cantidad de venezolanos, nos preguntan cómo ha podido permanecer tanto tiempo un régimen como el de Venezuela en el poder, y cada uno de nosotros intentamos responder aquella compleja pregunta, de innumerables formas y maneras, a veces nos llevamos un par de horas explicándolas, e incluso nos llevamos con ciertas personas días ya que una pregunta va precedida por otra, y así sucesivamente y en cada conversación es una oportunidad para otras preguntas, que cualquier ciudadano de una nación libre en el mundo haría.
Lo cierto es que siendo un caso tan inverosímil para aquellas personas que no les ha tocado vivir un modelo socialista como el instaurado hoy en Venezuela, les resulta un tema tan interesante, en el que pasarían días de estudio, los más interesado hasta te brindarían unos días de alojos, y otros ante aquella atrocidad cometida sobre las personas, te propondrían más apoyo e intentarían ayudarte bien sea con una colocación de empleo, o alguna forma digna de generar ingresos para tu estadía.
En verdad, en gran parte somos culpables, aunque en el pasado nos resistíamos como venezolanos a pensar tan sólo en esa idea, hoy ya empezamos a sentirnos y reconocernos culpables por el curso que ha tomado nuestra historia, empezamos a reflexionar todos, y sabemos que en mucho o en poco tenemos la culpa del gobierno que tenemos, en algunos casos por no haber tenido, ni tener aun el coraje de cantarle las verdades a nuestros connacionales, sino siempre justificarnos y justificar lo que evidente se está haciendo mal, y en otros porque sencillamente nos marchamos, y nos vamos, abandonándolo todo sin palabra alguna.
Algunos creen que la política es un juego, cuando en verdad es algo muy serio que nos atañe en los más íntimo del vivir, es cierto que el gobierno, y ofresco disculpas a los que llaman de forma insistente al modelo socialista: régimen, dictadura, neo dictadura,  totalitarismo, entre otros, -yo mismo lo he hecho-  pero debemos darle un voto de amistad a esa parte de la población, que aunque no están contentos con el modelo de gobierno, prefieren hacer caso omiso de todo lo que pasa en el país.
Y esto referido arriba, se debe, porque en mucho, más o menos o poco,  son beneficiados por el modelo, ya que el socialismo con el discurso de la igualdad, justicia social, estado de derechos,   se ha encargado de comprar las conciencia, o imponerles  en su mayoría por los alimentos, por los ingresos, o absolutamente por el miedo a perder ese sitio de seguridad que les proporciona un sueldo, una beca, una pensión, una ayuda social, un crédito para un vehículo nuevo o una casa,  un financiamiento para una empresa, un regalo cualquiera, que no es gratis, lo pagamos los venezolanos con impuestos y con tener que soportar el peor de los regímenes de gobierno del mundo. 
El socialismo se ha encargado de abarcar todos los espacios de las personas, traduciéndose esto en justicia social, como por ejemplo: un parto,  una consulta u operación médica,    un viaje de placer o necesario, la educación gratuita, servicios públicos gratis, aunque nada de esto funcione, y sólo beneficie a una parte muy pequeña de la población,   en fin, toca las fibras más íntimas de las personas para no permitirles tener la libertad de elegir, teniendo el control de sus propias vidas.     


Una observación sobre la libertad política de Venezuela

La situación es lamentable, además de una tristeza sin igual, el país destrozado, la familia desintegrada, la educación en su peor momento junto al sistema educativo que pasa a ser uno de los peores de la región, debido al hambre, la desnutrición y un programa educativo instaurado por el régimen central.
Parece mentira, pero parece que fue ayer que los venezolanos gozaban de una de las mejores alimentaciones del mundo, con su arepa tradicional y el pabellón criollo que era un referente culinario de Venezuela, eso sin mencionar, la leche y la miel de estas tierras,  las cachapas, el majarete, los manjares,  los dulces de lechosa, y toda clase de frutos y alimentos que se maceraban en el abundante azúcar que existía en todas las casas del país.
Pero llego el día que la desgracia ha pisado los hogares de Venezuela, los más valientes se refugian en Dios, por otros lados los intelectuales de izquierda, que los tenemos en la farmacia, se refugian en sus distintas escuelas del pensamiento dialectico materialista, encontrándose también una gran masa de la población que ignora estos extremos y simplemente viven con el día a día buscando de que generar ingresos económicos para alimentarse, y así sobrevivir.
Lo cierto es que las masas van de un extremo a otro, de debate en debate, critica tras crítica, sólo que hasta ese escenario empieza a hacerse cada vez más chico, ya que el régimen central, de forma sistemática ha cortado las vías de comunicación, encargándose de eliminar los espacios de comunicación, y conversación  donde los ciudadanos exponen las diferentes ideas.     
Los empleados políticos cada vez son menos eficaces es direccionar la nación, los más aventajados ya tienen gran parte de sus finanzas fuera del país, lo que resulta inteligente ante un régimen totalitario como el que se erige en Venezuela, los menos superados en términos económicos se encuentran en la nación trabajando por darle curso al desarrollo civilizatorio, como su principal opción,  que gracias a la democracia, al capitalismo y su desarrollo de sistema de libertades económicas y políticas en el que se encuentran naciones desarrolladas tecnológicamente en el mundo, para bien de toda la sociedad pueda lograrse en el país.
En verdad, verdad, hemos sido engañados tras los avatares de la historia, se no dijo desde la educación inicial que un 5 julio de 1811, se consigue la libertad de los venezolanos del yugo de potencias extranjeras, más la realidad es que el modelo centralista del cual nos libertábamos nunca fue abolido, prueba de ellos, es que nuestra carta magna hoy en pleno siglo XXI se mantiene más vigente que nunca el modelo centralizado del poder. 

Y por si pareciera poco, son pocas las direcciones políticas que se encargan hoy por hoy de abolir esas resultas de aquella independencia del siglo XIX. Es por ello que invitamos a los venezolanos a mirar con buenos ojos a todas las ideas que vayan en abolir las cadenas del centralismo para así erigir un auténtico sistema de libertades políticas, civiles, y económicas  de una República Federal de sistema parlamentario que desarrollen a Venezuela y su población de una vez por todas. 

VISITANTES EN LINEA