El Organismo Planetario y la sociedad al igual que cualquier organismo vivo, también logran degenerarse, llegando a niveles de enfermedad crónicos de los que cuesta mucho el proceso de desintoxicación que presenta. Hablaré únicamente del elemento sociedad, para no entrar en confusiones propias de las naturalezas distintas de los elementos de estudio.
Uno de los primeros puntos a tratar es la degeneración del tejido social, que permite hacer distinciones desde las más elementales, que pudieran variar desde la edad hasta las más complejas como la de los títulos académicos o la mera inteligencia natural que se debe respetar cuando aflora en la dinámica de la vida práctica.
Se sabe por experiencia que un título académico no determina, el grado de inteligencia de una persona, pero es un indicador meramente practico y factible que nos permite saber el nivel de compromiso que tiene un ser particular con su deber de Auto-Desarrollo, es por eso que, los representantes de las instituciones del mundo no deben hacer caso omiso de esta condición del individuo, sino que la sociedad misma, a través, de las distintas instituciones creadas por ella, debe ir en favor de incentivar la excelencia académica, en vez de obstruir el proceso de desarrollo a través de las distintos controles desmedidos por parte del Estado.
Es precisamente esta enfermedad la que le sucedió y padece la sociedad venezolana, que por dársela sus representantes de bonachones con los caprichos de la población se comenzaron a realizar una serie de violaciones a las normas mínimas de organización política-administrativa y económica-social de los intereses que nos competen a cada uno de los ciudadanos , en especial, de ceder el poder político a personas que no demuestran tener los conocimientos ni la sabiduría de gobernantes que empujen a sus naciones al desarrollo, sino que nos hemos preferido y conformado con colocar a politiqueros de última calaña que nos alegren con sus discursos populistas que no tienen cabida en un desarrollo efectivo.
En vez de estar destruyendo el proceso evolutivo que le ha costado a la humanidad siglos y milenios de evolución natural, es preciso fortalecer los mecanismos de desarrollo institucional que han llevado a las civilizaciones y repúblicas contemporáneas, a distinguirse unas de otras en el nivel y grado de desarrollo, a través, del tiempo y el espacio.
Sin temor a equivocarnos, sabemos ya hasta la saciedad, que ninguna otra civilización, potencia mundial , nación extranjera y mucho menos las ideologías socialistas heredades del extinto y fracasado socialismo internacional, por causas de sus equivocadas políticas, van a venir a sacar a los venezolanos, latinoamericanos y países pobres en general del caos donde ellos mismos han sucumbido, sino que es y será siempre, la voluntad individual que tengan cada unos y todos los ciudadanos de hacer valer su condición particular desde el lugar que representa, defendiendo siempre, de manera arriesgada si es necesario, los Derechos Individuales que posee el Hombre como Ser Espiritual, Político, Económico y social que es.
Abril 2,010. Cartagena – Colombia.
Uno de los primeros puntos a tratar es la degeneración del tejido social, que permite hacer distinciones desde las más elementales, que pudieran variar desde la edad hasta las más complejas como la de los títulos académicos o la mera inteligencia natural que se debe respetar cuando aflora en la dinámica de la vida práctica.
Se sabe por experiencia que un título académico no determina, el grado de inteligencia de una persona, pero es un indicador meramente practico y factible que nos permite saber el nivel de compromiso que tiene un ser particular con su deber de Auto-Desarrollo, es por eso que, los representantes de las instituciones del mundo no deben hacer caso omiso de esta condición del individuo, sino que la sociedad misma, a través, de las distintas instituciones creadas por ella, debe ir en favor de incentivar la excelencia académica, en vez de obstruir el proceso de desarrollo a través de las distintos controles desmedidos por parte del Estado.
Es precisamente esta enfermedad la que le sucedió y padece la sociedad venezolana, que por dársela sus representantes de bonachones con los caprichos de la población se comenzaron a realizar una serie de violaciones a las normas mínimas de organización política-administrativa y económica-social de los intereses que nos competen a cada uno de los ciudadanos , en especial, de ceder el poder político a personas que no demuestran tener los conocimientos ni la sabiduría de gobernantes que empujen a sus naciones al desarrollo, sino que nos hemos preferido y conformado con colocar a politiqueros de última calaña que nos alegren con sus discursos populistas que no tienen cabida en un desarrollo efectivo.
En vez de estar destruyendo el proceso evolutivo que le ha costado a la humanidad siglos y milenios de evolución natural, es preciso fortalecer los mecanismos de desarrollo institucional que han llevado a las civilizaciones y repúblicas contemporáneas, a distinguirse unas de otras en el nivel y grado de desarrollo, a través, del tiempo y el espacio.
Sin temor a equivocarnos, sabemos ya hasta la saciedad, que ninguna otra civilización, potencia mundial , nación extranjera y mucho menos las ideologías socialistas heredades del extinto y fracasado socialismo internacional, por causas de sus equivocadas políticas, van a venir a sacar a los venezolanos, latinoamericanos y países pobres en general del caos donde ellos mismos han sucumbido, sino que es y será siempre, la voluntad individual que tengan cada unos y todos los ciudadanos de hacer valer su condición particular desde el lugar que representa, defendiendo siempre, de manera arriesgada si es necesario, los Derechos Individuales que posee el Hombre como Ser Espiritual, Político, Económico y social que es.
Abril 2,010. Cartagena – Colombia.
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