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Las Encuestas en el Acontecer Político Venezolano

En Venezuela, por más de una década de constante campaña electoral, se han venido realizando infinidades de encuestas políticas y socio económicas con el propósito de modificar y cambiar las instituciones jurídicas, políticas con las que cuenta una República, arrojando una serie de resultado que si bien no dejan de ser reales, terminan casi siempre no sabiendo ser interpretadas, o con conocimiento de causa siendo mal interpretadas por el interesado de la misma, ya que persigue unas ideas que no están consonas con el sentir, aspiraciones y necesidades de las personas.

Las encuestas como sabemos son instrumentos que miden el sentir y opinión pública del ciudadano, y como instrumento científico poseen un margen de error en pequeña proporción con las deliberaciones y decisiones de las personas, así que desestimar ésta herramienta en el acontecer político, social, y económico del país, termina pasando por ignorancia por parte de políticos y ciudadanos en general.
En Venezuela ha habido buen manejo de las encuestas, pero no efectiva interpretación de las mismas, y es esa equivoca lectura de los datos recaudados en la ciudadanía, la que no ha permitido que se tomen las decisiones mejor alineadas con las necesidades y exigencias de las personas.
Siendo ésta causal de torcida interpretación de la medición socio económica, la responsable de aún no poder buscar la salida al caos político y económico donde se encuentra la nación, con todo el desbarajuste que representa el modelo de gobierno actual; aunado a la falta de gobernabilidad que se aprecia de acuerdo a los Derechos y Libertades de las personas.
Sin embargo los que pagan las encuestas y los mismas encuestadoras no han podido interpretar el sentir de los encuestados en exigir mayor seguridad y protección de la vida y propiedad de las personas, junto a una efectiva justicia, y excelente infraestructura, sino que se mantienen enrollados en quien ejerce mejor el modelo Estatista que arrastra la nación por mas de setenta años y que hoy por hoy sostienen los políticos, modelo que no mira en reducir el gasto público, sino que en gran medida lo aumenta para mantener el clientelismo que se traduce en votos a la hora del sufragio, y por corolario inflación, que no es mas que el circulo vicioso de los países sudamericanos del cual vive el modelo centralista, estatizado.

Hoy por hoy se engañan los interesados en las encuestas y a veces se engañan las mismas encuestadoras para interpretar los resultados que mejor le simpaticen a sus clientes; el que nunca ha podido ser engañado es el ciudadano, la persona que es encuestada que emite un punto de vista claro, preciso, a la hora de expresar sus deliberaciones ante la opinión pública, pero como siempre los destinatarios del Poder y detentadores del mismo en el País, con su patético afán de gloria, con pensamiento estatista, terminan valiéndose de las instituciones públicas, políticas y jurídicas del país, para manejar y administrar a cuenta gotas, y a su antojo las necesidades, derechos y dictámenes de las personas.
Las encuestas son claras, cuando los ciudadanos coinciden en que se necesita un gobierno limitado en sus funciones que se ajuste estrictamente a las funciones originarias del Estado que son seguridad y protección de la vida y bienes de las personas, un sistema de justicia que se centre en la victima, y no que se centre en el forajido, sino en el resarcimiento económico por parte del agraviador hacia la victima, y por supuesto una infraestructura de vialidad y transporte público de buena calidad ajustado a las necesidades de las personas, tal como las naciones mas prosperas del mundo.
Mientras los detentadores del poder y destinatarios del mismo, no comprendan la necesidad de formar un gobierno limitado, que reduzca el gasto público y prohíba el Estado megalómano en el que se ha encontrado el país por décadas, costará mucho ímpetu, salir airoso de la crisis política y económica que flagela la nación.

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